Si tan solo dejaras caer tu sentir por la vertiente,
yo podría tomarte por sorpresa,
sin traer luego ni llantos, ni quebrantos
cuando debamos soltarnos,
cuando tengas que partir
cuando todo se dé por finalizado.
Si tan solo emanaras en este aire tu aire
yo podría aferrarme a ti
para navegar juntos en un mar sosegado y sin agitación,
cuando el mañana se transforme en antaño,
cuando la brisa solo traiga tu recuerdo
cuando nuestra piel se quede sin querer volver.
Este tiempo
Aunque el tiempo sea capaz de traer consigo, en cuanto deja de apiadarse contigo, una condena, también podrá devolverte la satisfacción del triunfo.
Y el tiempo, incalculable, valioso, hermoso y traicionero, te dará cobijo para que puedas armar tus sueños, replantear tu camino, amar con cada latido.
Es el tiempo y el amor que se funden en uno para darte vida, para traerte al mundo que no entiendes por completo, que es tarea de cada día aprender a querer, aprender a respetar.
Y qué es el tiempo sino sinónimo de Vida?
El tiempo que tú vives tendrá el significado que tú le des.
A mi me han enseñado que la vida es un regalo y mis padres me demostraron que su amor, su ilusión, su alegría es lo que hoy mismo yo puedo sentir en mis venas.
Y aunque el tiempo puede volvérsenos en contra, tendré la oportunidad para pensar que el hoy no es lo mismo que mi ayer y que por eso a pesar de la tempestad tengo la obligación de mantenerme firme con mis anhelos, recapacitar sobre mis malos momentos y seguir la marcha para todo lo que esté por venir.
Y el tiempo, incalculable, valioso, hermoso y traicionero, te dará cobijo para que puedas armar tus sueños, replantear tu camino, amar con cada latido.
Es el tiempo y el amor que se funden en uno para darte vida, para traerte al mundo que no entiendes por completo, que es tarea de cada día aprender a querer, aprender a respetar.
Y qué es el tiempo sino sinónimo de Vida?
El tiempo que tú vives tendrá el significado que tú le des.
A mi me han enseñado que la vida es un regalo y mis padres me demostraron que su amor, su ilusión, su alegría es lo que hoy mismo yo puedo sentir en mis venas.
Y aunque el tiempo puede volvérsenos en contra, tendré la oportunidad para pensar que el hoy no es lo mismo que mi ayer y que por eso a pesar de la tempestad tengo la obligación de mantenerme firme con mis anhelos, recapacitar sobre mis malos momentos y seguir la marcha para todo lo que esté por venir.
Quisiera escribirte algo bonito, algo bonito de verdad…
no encuentro manera de encontrar las palabras tras esta maraña de sentimientos,
Sin mirarnos a los ojos
Puedo sentir un alboroto al pensarte con una sonrisa y cosquillas en mis mejillas.
Qué difícil es dejar de imaginar,
De imaginar este encuentro, de dibujar tus ojos, de oírte la respiración porque
Hoy te necesito. Yo te necesito.
Has aparecido sin estar haciéndote presente en mi mente, en mis noches de insomnio, de soledad y por eso
Tengo razones para esperarte.
Te espero con
Mi cigarro por las noches en silencio
Con el intento de quitarte de aquí, y de tenerte conmigo, al mismo tiempo.
Quisiera cerrar mis ojos para no ver que no estás.
Quiero escapar junto a ti, lejos de mi soledad.
Y paso días enteros calculando
Cuántas horas más tendremos que esperar
Porque esto enceguece, me emociona y también duele.
Y sigo viendo, que
Veneno que me des, veneno bebo.
Qué dulce sensación, escuche tu voz, ahora sé donde quiero estar.
Considerando la manera que tenemos de hablar, diría que me conoces y
Ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí.
Si pudiera bien sabes que los intentaría sanar porque tu me derrites de tantos modos.
no encuentro manera de encontrar las palabras tras esta maraña de sentimientos,
Sin mirarnos a los ojos
Puedo sentir un alboroto al pensarte con una sonrisa y cosquillas en mis mejillas.
Qué difícil es dejar de imaginar,
De imaginar este encuentro, de dibujar tus ojos, de oírte la respiración porque
Hoy te necesito. Yo te necesito.
Has aparecido sin estar haciéndote presente en mi mente, en mis noches de insomnio, de soledad y por eso
Tengo razones para esperarte.
Te espero con
Mi cigarro por las noches en silencio
Con el intento de quitarte de aquí, y de tenerte conmigo, al mismo tiempo.
Quisiera cerrar mis ojos para no ver que no estás.
Quiero escapar junto a ti, lejos de mi soledad.
Y paso días enteros calculando
Cuántas horas más tendremos que esperar
Porque esto enceguece, me emociona y también duele.
Y sigo viendo, que
Veneno que me des, veneno bebo.
Qué dulce sensación, escuche tu voz, ahora sé donde quiero estar.
Considerando la manera que tenemos de hablar, diría que me conoces y
Ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí.
Si pudiera bien sabes que los intentaría sanar porque tu me derrites de tantos modos.
No quisiera ser un pez
Evidentemente tengo un gusto muy pronunciado.
La dificultad me enloquece y me encanta.
Las distancias no son nada para mí. Hasta que lo ves.
Han venido ojitos cafés a conquistarme, y faltan los tuyos, que harán lo mismo sin ningún impedimento.
Yo no me resisto, yo me dejo caer, yo siempre pienso que debajo tengo un mar.
Nada de agua, lamentablemente, me equivoco cada vez.
Es un mar de invisibilidad, donde yo siempre soy incorpórea.
Sin cuerpo me acerco con todos mis miedos, con mis dudas, con mis fracasos pasados.
De alguna forma había que equilibrar. Sin cuerpo pero repleta de sentimientos.
A veces tengo esa sensación. Soy un cuerpo de sentimientos.
Cosa que es muy difícil de mostrarle al resto, de dejarse entender.
Y ahora entiendo tantas cosas de mí.
Soy yo invisible más de una ocasión a sus ojos, y mientras ellos no me ven, yo tengo un nudo de conmociones en el pecho.
Es desesperante sentir tanto y no compartirlo.
Yo diría que sería trágico no animarse a desenvolver esta sensiblería.
Entonces es en esos momentos de estúpida lucidez en los que me ahogo solita en el mar que nunca existió. Que jamás estuvo debajo del acantilado de donde estoy apunto de saltar.
La dificultad le da sabor a la vida. Se pasa de amarga o de picante más de la cuenta también.
Y vuelvo a los ojitos persuasivos. Siempre vienen con una enorme caja de sorpresas, y a mi las sorpresas me fascinan.
Estos ojitos que por supuesto tienen dueño me han atrapado con su red.
Es como si yo al tirarme de ese precipicio me convierto en pez y caigo en esas redes.
En ojos cafés, en sonrisas llenas de vida, en timidez, tanta timidez.
Yo de tímida tengo, pero muy poco y de a momentos. Viene como un aluvión.
Toda mi esencia se esconde en esa coraza y los planes que había pensando más de diez noches en cuestión de minutos se esfuman por mi inseguridad.
A veces las miradas no son suficientes. Mandar mensajes a los ojos implica mucha practica del remitente y del que los envía.
Pasadas las horas acurrucada en el blindaje de temor, el miedo se vuelve furia.
Pero yo que soy pez tengo suerte. Quien me pescó me ve adorable y me abriga en una pecera.
De alguna forma misteriosa algo sucede, y terminamos mirándonos a los ojos, sus ojos café, sus manos en las mías.
Y yo sigo respirando. Al principio a enormes bocanadas, hasta volverse rítmico, hasta sentirme en mi espacio.
Cuando todo es casi perfecto y yo estoy a punto de convertirme en sirena, porque ya me mira, porque ya se siente su latido cerca del mío cuando respira en mi cuello, todo termina.
No solo eso. Dije que la vida podía volverse amarga, y eso sucede tan rápido que no entendés cómo es que sucedió.
¿Cuándo fue que el dueño de los otros ojos cafés te dieron a entender por primera vez y literalmente que de verdad te quiere, a vos y a nadie más?
Y yo que estaba a punto de convertirme en sirena, me convierto en foca.
Graciosa y tonta foca. Así es como me siento.
Porque el tiempo lo es casi todo.
Como dije, no las distancias, sino el tiempo.
Tarde. Llegar tarde es peor que no llegar.
¿Quién está de acuerdo con la frase patética de “Mas vale tarde que nunca”?
Perdiste el tren, perdiste el barco, y yo con vos, por culpa de tus miedos.
Y claro, yo me entiendo.
Este cuerpito de sentimientos no tolera no expresar lo que siente.
Es ahí cuando hablo. De invisible paso a notoria, y de notoria a ridícula, solamente por el verbo “hablar”.
Eso no es todo. Arrepentirse luego, es lo peor. Es peor que ser foca. Es peor que ser ballena.
Entonces quedé sin un enamorado que llegó tarde, sin la oportunidad de sincerar con quién casi me vuelve sirena, siendo yo todavía hasta hoy, una foca.
Súper divertida, graciosa y boba foca.
Así estoy en la espera de los otros ojos cafés, los que van a venir a conquistarme, tal vez sin querer.
Y volverá con esos días el nudo de conmociones cuando lo vea, cuando sepa que existe.
Y me pregunto de antemano, yo, obsesiva de la anticipación, en qué bicho raro me voy a convertir cuando él traiga consigo su caja de sorpresas y dificultad.
Evidentemente tengo un gusto muy pronunciado, todo se resume a ojos cafés, distancia, sorpresa y dificultad.
La dificultad me enloquece y me encanta.
Las distancias no son nada para mí. Hasta que lo ves.
Han venido ojitos cafés a conquistarme, y faltan los tuyos, que harán lo mismo sin ningún impedimento.
Yo no me resisto, yo me dejo caer, yo siempre pienso que debajo tengo un mar.
Nada de agua, lamentablemente, me equivoco cada vez.
Es un mar de invisibilidad, donde yo siempre soy incorpórea.
Sin cuerpo me acerco con todos mis miedos, con mis dudas, con mis fracasos pasados.
De alguna forma había que equilibrar. Sin cuerpo pero repleta de sentimientos.
A veces tengo esa sensación. Soy un cuerpo de sentimientos.
Cosa que es muy difícil de mostrarle al resto, de dejarse entender.
Y ahora entiendo tantas cosas de mí.
Soy yo invisible más de una ocasión a sus ojos, y mientras ellos no me ven, yo tengo un nudo de conmociones en el pecho.
Es desesperante sentir tanto y no compartirlo.
Yo diría que sería trágico no animarse a desenvolver esta sensiblería.
Entonces es en esos momentos de estúpida lucidez en los que me ahogo solita en el mar que nunca existió. Que jamás estuvo debajo del acantilado de donde estoy apunto de saltar.
La dificultad le da sabor a la vida. Se pasa de amarga o de picante más de la cuenta también.
Y vuelvo a los ojitos persuasivos. Siempre vienen con una enorme caja de sorpresas, y a mi las sorpresas me fascinan.
Estos ojitos que por supuesto tienen dueño me han atrapado con su red.
Es como si yo al tirarme de ese precipicio me convierto en pez y caigo en esas redes.
En ojos cafés, en sonrisas llenas de vida, en timidez, tanta timidez.
Yo de tímida tengo, pero muy poco y de a momentos. Viene como un aluvión.
Toda mi esencia se esconde en esa coraza y los planes que había pensando más de diez noches en cuestión de minutos se esfuman por mi inseguridad.
A veces las miradas no son suficientes. Mandar mensajes a los ojos implica mucha practica del remitente y del que los envía.
Pasadas las horas acurrucada en el blindaje de temor, el miedo se vuelve furia.
Pero yo que soy pez tengo suerte. Quien me pescó me ve adorable y me abriga en una pecera.
De alguna forma misteriosa algo sucede, y terminamos mirándonos a los ojos, sus ojos café, sus manos en las mías.
Y yo sigo respirando. Al principio a enormes bocanadas, hasta volverse rítmico, hasta sentirme en mi espacio.
Cuando todo es casi perfecto y yo estoy a punto de convertirme en sirena, porque ya me mira, porque ya se siente su latido cerca del mío cuando respira en mi cuello, todo termina.
No solo eso. Dije que la vida podía volverse amarga, y eso sucede tan rápido que no entendés cómo es que sucedió.
¿Cuándo fue que el dueño de los otros ojos cafés te dieron a entender por primera vez y literalmente que de verdad te quiere, a vos y a nadie más?
Y yo que estaba a punto de convertirme en sirena, me convierto en foca.
Graciosa y tonta foca. Así es como me siento.
Porque el tiempo lo es casi todo.
Como dije, no las distancias, sino el tiempo.
Tarde. Llegar tarde es peor que no llegar.
¿Quién está de acuerdo con la frase patética de “Mas vale tarde que nunca”?
Perdiste el tren, perdiste el barco, y yo con vos, por culpa de tus miedos.
Y claro, yo me entiendo.
Este cuerpito de sentimientos no tolera no expresar lo que siente.
Es ahí cuando hablo. De invisible paso a notoria, y de notoria a ridícula, solamente por el verbo “hablar”.
Eso no es todo. Arrepentirse luego, es lo peor. Es peor que ser foca. Es peor que ser ballena.
Entonces quedé sin un enamorado que llegó tarde, sin la oportunidad de sincerar con quién casi me vuelve sirena, siendo yo todavía hasta hoy, una foca.
Súper divertida, graciosa y boba foca.
Así estoy en la espera de los otros ojos cafés, los que van a venir a conquistarme, tal vez sin querer.
Y volverá con esos días el nudo de conmociones cuando lo vea, cuando sepa que existe.
Y me pregunto de antemano, yo, obsesiva de la anticipación, en qué bicho raro me voy a convertir cuando él traiga consigo su caja de sorpresas y dificultad.
Evidentemente tengo un gusto muy pronunciado, todo se resume a ojos cafés, distancia, sorpresa y dificultad.
"Serás lo que debas ser"
Es nuestra vida el obstáculo más grande. Se nos presenta sin avisar, empieza a latir con seguridad pero bajito a los oídos del mundo externo, del mundo que luego se nos vendrá encima, o nos dará abrigo. Es mi vida la que manejo hoy. Es hoy cuando decido lo que yo quiero ser. Hoy, cuando lloré sin vergüenza, cuando me sentí abrumada, sola, frustrada, bien supe que estaba donde yo tenía que estar. Yo quiero ser eso que me late adentro, que me dice a gritos donde voy a estar bien, por mi y por los demás. Que yo con todo mi esfuerzo, con todo mi amor, voy a ser una de tantos que hacen que el mundo no se nos venga tan encima. Yo quiero ser alguien que dé abrigo. Es mi vida la que tengo en mis manos hoy, para poder luego hacer el bien con la salud y vida de los demás. Si yo paso los obstáculos que tanto me hieren, que tanto dolor causan, voy a estar preparada para hacerle frente a lo que causa dolor y muerte a los demás. Y tener miedo, me es natural. El miedo se hace carne, se hace parte de uno. Mi obstáculo no es el miedo; no es vencerlo, porque siempre va a estar. Mi objetivo es aprender que la existencia del temor lo único que puede lograr es hacerme derrumbar, tirar mi anhelos y desperdiciar mis sacrificios. Es mi vocación el obstáculo más grande, porque es mi vida.
Aprender a escucharlos
Ellos que están en este mundo para complementar nuestras vidas, para que nos sintamos uno, tienen algo que decirnos.Y en este mundo, dónde es sabido que las batallas entre hombres y mujeres existieron desde que el ser humano existió, es también el lugar donde nosotras crecemos pensando mil cosas que puede que no sean realmente ciertas. Guerras amorosas, de infidelidades, de envidia, de celos, de traiciones, de prohibiciones, de libertades extremas, de ideologías diferentes nos han puesto en un lugar muy tergiversado. Para mí, los hombres son aquellos que te cautivan, que te compran con pequeñas frases, te hacen su presa y después se van. Y pensando en mis historias, ¿cuántas veces me pasó eso a mi? Pocas. Entonces ¿por qué tenemos esa manía de encasillarlos a una gran parte en ese prejuicio? Prejuicio, o más bien, nuestro miedo, mi miedo, de que él, aquél, vos, quién todavía no conocí, quién conocí hace cinco meses o un año, esté en ese estereotipo es infernal. Infernal, catastrófico porque duele caer así sin ser avisada de antemano. Y claro, si me avisaran de antemano me iría y no caería nada. Nadie te lo asegura, yo no lo aseguro ni por mí misma. Más de una vez me quedé sabiendo lo que me esperaba. Y si volvemos y pensamos en ellos, ¿qué piensan ellos de nosotras? Ambos, nosotras y ellos, crecimos viendo el mismo mundo, escuchando las mismas historias en menor o mayor medida y efectivamente como es esperado nosotras también somos encasilladas. Entonces, llego a la conclusión casi maldita, de que hombres y mujeres nos pasamos la vida relacionándonos con el sexo opuesto con una carga negativa que muy probablemente no esté en lo cierto. Es maldita, porque opaca la intuición, nos tensiona en momentos que se supone que el otro está tratando de decir algo que siente, nos hace mas distantes, nos hace desconfiar en exceso, y así hacemos que desconfíen de nosotros también. Dejá los prejuicios de lado, vas a ser más feliz.
Cambios
Cambios. Ayer me hacían mal, el hecho de que las cosas no estuvieran como siempre me sacaban de cualquier contexto de seguridad.
Dale, es lo que hoy necesitamos.
Animate, nos animamos juntos.
Dejar el qué dirán, dejar atrás el pasado, los rencores y lo errores.
El miedo a lo desconocido se va, te juro que se puede si ponés un poco de piel o de corazón.
Lo nuevo aterra, yo lo sé, yo viví de cambios toda mi vida. Y el cambio en mí fue que nada cambiara.
Animate vos, conmigo, no te dejo solo.
Animate a probar lo desconocido.
No nos tengan miedo aunque seamos así.
Aunque aparezcamos en sus vidas tan irrelevantes, tan sin sentido, tan locas de atar y cambiantes y seguras y miedosas.
Todo eso junto es lo que tenemos.
Ustedes también, y así nos gustan.
Cambios a ver si nos ayudan.
A ver si toda esta energía de atreverse a pararnos frente a frente podrá ayudarte a que puedas (yo sé que podés) a decirme que ves algo raro en mí.
Y sí, así de especiales somos.
Nos encuentran un domingo lluvioso cortándonos el pelo, tiñéndonos, todo por un solo objetivo:
Que nos miren y piensen cosas cuando nos vean. Cosas lindas que los haga poner la misma cara que la nuestra cuando ustedes nos miran....sino qué injusticia.
Y claro, no van a ser tan ciegos, de no darse cuenta que todo lo que hacemos (y ya me siento inútil) lo hago porque me encantás, y a ella él.
Y vamos, ella con su flequillo y su pelo largo al viento y yo de pelirroja y el pelo corto tratando de conquistarlos, como sino existieran más hombres en esta ciudad.
Dale, es lo que hoy necesitamos.
Animate, nos animamos juntos.
Dejar el qué dirán, dejar atrás el pasado, los rencores y lo errores.
El miedo a lo desconocido se va, te juro que se puede si ponés un poco de piel o de corazón.
Lo nuevo aterra, yo lo sé, yo viví de cambios toda mi vida. Y el cambio en mí fue que nada cambiara.
Animate vos, conmigo, no te dejo solo.
Animate a probar lo desconocido.
No nos tengan miedo aunque seamos así.
Aunque aparezcamos en sus vidas tan irrelevantes, tan sin sentido, tan locas de atar y cambiantes y seguras y miedosas.
Todo eso junto es lo que tenemos.
Ustedes también, y así nos gustan.
Cambios a ver si nos ayudan.
A ver si toda esta energía de atreverse a pararnos frente a frente podrá ayudarte a que puedas (yo sé que podés) a decirme que ves algo raro en mí.
Y sí, así de especiales somos.
Nos encuentran un domingo lluvioso cortándonos el pelo, tiñéndonos, todo por un solo objetivo:
Que nos miren y piensen cosas cuando nos vean. Cosas lindas que los haga poner la misma cara que la nuestra cuando ustedes nos miran....sino qué injusticia.
Y claro, no van a ser tan ciegos, de no darse cuenta que todo lo que hacemos (y ya me siento inútil) lo hago porque me encantás, y a ella él.
Y vamos, ella con su flequillo y su pelo largo al viento y yo de pelirroja y el pelo corto tratando de conquistarlos, como sino existieran más hombres en esta ciudad.
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