Y me enredo en recuerdos de viejos tiempos,
En cuál fue el antes y cuál el después,
En cuál es el origen y cuál el confín.
Recuerdo un cálido abrazo de un "hasta luego"
Una lágrima de un corazón sincero
Un beso de un amigo verdadero.
Recuerdo, lloro, río, siento
Cómo el viento florece anhelos y deseos
aún erosionando singulares sentimientos...
04/03/05
La primera vez que te vi
Fue una sola vez que te vi, la primera vez que te vi.
Vos andabas por esta vida más desatento que hoy, más lejos de mí, muy en tu despistada y atractiva forma de andar de aquí para allá.
Incluso en ese ayer era como si nada, absolutamente nada, te importaba, y yo me confundí. Algo te importaba.
Por alguna razón algunas mujeres caían a tus pies, tal vez por esa misma razón hubiese caído yo por vos en ese momento.
Yo caí luego, por las mismas razones.
Pasaron años, yo oculte entre otros amores, entre mis idas y venidas de historias de hombres con más o menos sentido aquello que despertaba tu forma de ser tan indescifrable.
Sucedió un verano, hace no tanto. Aún recuerdo que esa noche fue increíblemente estrellada y ni una brisa de aire sopló hasta la madrugada.
Admito que jugué con vos, mis ojos jugaron con los tuyos de a ratos sin cansarse intentando conseguir algo de vos.
Lo consiguieron casi por error. Si yo hubiese pensado, me hubiese dado cuenta que había sido un error insinuarte en aquel beso.
Vos no querías. El muchacho al que tiempo atrás le caían mujeres me decía que no.
Tardó dos segundos en cambiar de opinión y devolverme sus besos.
Nos vieron y no nos importaba, a mí no me importaba, vos no te dabas cuenta.
Nos dejaron en la plaza ya de día para que arreglemos nuestros asuntos.
Ninguno de los dos quería nada más del otro, solamente eso que teníamos.
A simple vista todo parecía tan sencillo, no me di cuenta que esto se me iba a complicar. Sé que vos lo dijiste.
Te recuerdo diciendo que no acostado junto a mí mientras yo te decía “te quiero”.
Fue extraño verte los días siguientes, creo que vos no te animabas a verme.
Una tarde nos quedamos solos, y yo no quería mirarte a los ojos porque realmente no sabia que decirte y sólo nos salía discutir por cosas sin sentidos, por piezas de rompecabezas, por sus colores y sus formas.
El tiempo fue pasando así como yo fui dejando esos besos atrás, fui dejando atrás las cosas que nunca me dijiste, e incluso las que hoy me gustaría que me dijeras.
Nos volvimos a encontrar como de costumbre, y el verano fue pasando lentamente con sus cosas.
Entre esas cosas estaban mis historias con hombres con más o menos sentido para mí y vos entre medio.
Siempre terminas siendo el ultimo en saber pero en algún lugarcito estás vos de alguna forma y yo todavía no sé qué significa.
Tuve un sueño una de esas noches de verano en el que vos y yo estábamos juntos y felices. Me levanté entre horrorizada y contenta.
No puedo soñar que soy la novia de mi amigo y levantarme con una sonrisa por eso.
No sólo me levante con una sonrisa, sino que llamé a una amiga, se lo conté y cuando te vi ese día pensé una y mil veces: vos y yo, yo y vos.
Las semanas pasaban, nosotros como siempre. Vos tratándome igual de distante, jamás un cumplido, yo teniéndote en cuenta pero menos cerca que a los demás.
Tenía que ser un pueblo para ser cómplice del mismo error dos veces, o tenía que ser yo la que no se quería dar cuenta?
Estábamos juntos y nos quedamos solos en ese bar. Creo que me quedé a propósito. Te puse a prueba. Vos me ganaste.
Me llenaste de mimos, como jamás habías hecho, como jamás pensé que podrías hacer, me llevaste de la mano.
Yo huí a casa despavorida en cuanto salimos a la luz del día, me sentía una niña.
Al día siguiente yo volaba en una nube, por vos.
Volvimos a hablar de lo sucedido y dijiste que lo considerabas un error, un malentendido.
Yo podría considerar un malentendido lo pasado un año atrás, no la noche anterior donde habías sido tan dulce.
Pretendí tal vez cosas de vos por error. Te puse a prueba y me ganaste pero yo perdí.
Una noche de salida con amigos aposté a que vos apostabas por mí, a que una vez vos te acercabas a mí temprano o te quedabas conmigo mostrando interés.
Terminé jugando con un perro y dando vueltas sola en el bar hasta que otro vino a mostrar su interés. Ahí apareciste, me viste con otro.
Yo me fui de viaje y cuando volvi otra vez salimos, y nos volvimos a quedar solos. Yo quería quedarme con vos. No me di cuenta cuando te vi sino cuando me hiciste falta, vos y tus palabras y tus chistes y tu risa.
La gente me empujaba y yo a vos, sin querer y queriendo. El tiempo pasaba y nosotros lo íbamos corriendo y apartando. Tampoco te querías ir de ese lugar que te parece tan horrible y del que no hacés otra cosa que criticar. No sé cómo pero me animé y te di un beso en la mejilla. Y así fue pasando despacito.
“Vos no me querés” me dijiste.
Puedo no saber muchas cosas, pero sé que te quiero. No sé qué otros sentimientos y sensaciones lleva consigo este “te quiero”. No sé cómo te quiero, pero sé que es mucho y va a ser por mucho tiempo.
Sé que podemos hablar y entendernos con la mirada, que me hacés reír sin parar, que compartimos gustos y que admiro cientos de características tuyas, detesto un par también, aunque no estoy segura si te las cambiaría.
Es el día de hoy que no sé si hay algo que te guste de mí, nunca me lo dijiste.
No sé nada más que eso, fue la primera vez que te vi.
Vos andabas por esta vida más desatento que hoy, más lejos de mí, muy en tu despistada y atractiva forma de andar de aquí para allá.
Incluso en ese ayer era como si nada, absolutamente nada, te importaba, y yo me confundí. Algo te importaba.
Por alguna razón algunas mujeres caían a tus pies, tal vez por esa misma razón hubiese caído yo por vos en ese momento.
Yo caí luego, por las mismas razones.
Pasaron años, yo oculte entre otros amores, entre mis idas y venidas de historias de hombres con más o menos sentido aquello que despertaba tu forma de ser tan indescifrable.
Sucedió un verano, hace no tanto. Aún recuerdo que esa noche fue increíblemente estrellada y ni una brisa de aire sopló hasta la madrugada.
Admito que jugué con vos, mis ojos jugaron con los tuyos de a ratos sin cansarse intentando conseguir algo de vos.
Lo consiguieron casi por error. Si yo hubiese pensado, me hubiese dado cuenta que había sido un error insinuarte en aquel beso.
Vos no querías. El muchacho al que tiempo atrás le caían mujeres me decía que no.
Tardó dos segundos en cambiar de opinión y devolverme sus besos.
Nos vieron y no nos importaba, a mí no me importaba, vos no te dabas cuenta.
Nos dejaron en la plaza ya de día para que arreglemos nuestros asuntos.
Ninguno de los dos quería nada más del otro, solamente eso que teníamos.
A simple vista todo parecía tan sencillo, no me di cuenta que esto se me iba a complicar. Sé que vos lo dijiste.
Te recuerdo diciendo que no acostado junto a mí mientras yo te decía “te quiero”.
Fue extraño verte los días siguientes, creo que vos no te animabas a verme.
Una tarde nos quedamos solos, y yo no quería mirarte a los ojos porque realmente no sabia que decirte y sólo nos salía discutir por cosas sin sentidos, por piezas de rompecabezas, por sus colores y sus formas.
El tiempo fue pasando así como yo fui dejando esos besos atrás, fui dejando atrás las cosas que nunca me dijiste, e incluso las que hoy me gustaría que me dijeras.
Nos volvimos a encontrar como de costumbre, y el verano fue pasando lentamente con sus cosas.
Entre esas cosas estaban mis historias con hombres con más o menos sentido para mí y vos entre medio.
Siempre terminas siendo el ultimo en saber pero en algún lugarcito estás vos de alguna forma y yo todavía no sé qué significa.
Tuve un sueño una de esas noches de verano en el que vos y yo estábamos juntos y felices. Me levanté entre horrorizada y contenta.
No puedo soñar que soy la novia de mi amigo y levantarme con una sonrisa por eso.
No sólo me levante con una sonrisa, sino que llamé a una amiga, se lo conté y cuando te vi ese día pensé una y mil veces: vos y yo, yo y vos.
Las semanas pasaban, nosotros como siempre. Vos tratándome igual de distante, jamás un cumplido, yo teniéndote en cuenta pero menos cerca que a los demás.
Tenía que ser un pueblo para ser cómplice del mismo error dos veces, o tenía que ser yo la que no se quería dar cuenta?
Estábamos juntos y nos quedamos solos en ese bar. Creo que me quedé a propósito. Te puse a prueba. Vos me ganaste.
Me llenaste de mimos, como jamás habías hecho, como jamás pensé que podrías hacer, me llevaste de la mano.
Yo huí a casa despavorida en cuanto salimos a la luz del día, me sentía una niña.
Al día siguiente yo volaba en una nube, por vos.
Volvimos a hablar de lo sucedido y dijiste que lo considerabas un error, un malentendido.
Yo podría considerar un malentendido lo pasado un año atrás, no la noche anterior donde habías sido tan dulce.
Pretendí tal vez cosas de vos por error. Te puse a prueba y me ganaste pero yo perdí.
Una noche de salida con amigos aposté a que vos apostabas por mí, a que una vez vos te acercabas a mí temprano o te quedabas conmigo mostrando interés.
Terminé jugando con un perro y dando vueltas sola en el bar hasta que otro vino a mostrar su interés. Ahí apareciste, me viste con otro.
Yo me fui de viaje y cuando volvi otra vez salimos, y nos volvimos a quedar solos. Yo quería quedarme con vos. No me di cuenta cuando te vi sino cuando me hiciste falta, vos y tus palabras y tus chistes y tu risa.
La gente me empujaba y yo a vos, sin querer y queriendo. El tiempo pasaba y nosotros lo íbamos corriendo y apartando. Tampoco te querías ir de ese lugar que te parece tan horrible y del que no hacés otra cosa que criticar. No sé cómo pero me animé y te di un beso en la mejilla. Y así fue pasando despacito.
“Vos no me querés” me dijiste.
Puedo no saber muchas cosas, pero sé que te quiero. No sé qué otros sentimientos y sensaciones lleva consigo este “te quiero”. No sé cómo te quiero, pero sé que es mucho y va a ser por mucho tiempo.
Sé que podemos hablar y entendernos con la mirada, que me hacés reír sin parar, que compartimos gustos y que admiro cientos de características tuyas, detesto un par también, aunque no estoy segura si te las cambiaría.
Es el día de hoy que no sé si hay algo que te guste de mí, nunca me lo dijiste.
No sé nada más que eso, fue la primera vez que te vi.
Collage de letras
(Trozos de canciones que de alguna manera me recuerdan esto que no sé qué es)
Busco remedio para este dolor
Me han herido y tal vez fuiste tú...
Somos como el tiempo perdido,
como palabras dichas al oído de nadie.
Tengo una mala noticia, no fue de casualidad.
Como vi que eras sincero en tus ojos me perdí.
Yo quería que nos pasara y tú lo dejaste pasar.
De repente tengo el corazón vencido por tu ausencia,
y de repente veo que vuelves tus ojos hacia mí.
Mis lágrimas son charquitos que caen a mis pies.
No cometas el crimen varón si no vas a cumplir la condena.
Por eso jura que no tienes miedo,
que no es una locura repetir te quiero.
Yo tengo un corazón que quiere hundir mi cuerpo
en los mares de ilusión.
Tiemblo de nervios de pensar que pudiera tocar tu alma.
Razón y piel, difícil mezcla,
No me niegues que me buscaste.
Me acostumbre a sufrir y a no cambiarte por ninguno.
El mundo parece distinto cuando no estás junto a mí.
Y todo por no hacerme un poco de caso,
Préstame tu boca.
Pedazo de cielo abrázame fuerte.
Ten miedo de mayo y ten miedo de mi.
Estamos solos otra vez, o siempre, como en el principio.
Resguárdame del viento en una esquinita de tu piel.
Busco remedio para este dolor
Me han herido y tal vez fuiste tú...
Somos como el tiempo perdido,
como palabras dichas al oído de nadie.
Tengo una mala noticia, no fue de casualidad.
Como vi que eras sincero en tus ojos me perdí.
Yo quería que nos pasara y tú lo dejaste pasar.
De repente tengo el corazón vencido por tu ausencia,
y de repente veo que vuelves tus ojos hacia mí.
Mis lágrimas son charquitos que caen a mis pies.
No cometas el crimen varón si no vas a cumplir la condena.
Por eso jura que no tienes miedo,
que no es una locura repetir te quiero.
Yo tengo un corazón que quiere hundir mi cuerpo
en los mares de ilusión.
Tiemblo de nervios de pensar que pudiera tocar tu alma.
Razón y piel, difícil mezcla,
No me niegues que me buscaste.
Me acostumbre a sufrir y a no cambiarte por ninguno.
El mundo parece distinto cuando no estás junto a mí.
Y todo por no hacerme un poco de caso,
Préstame tu boca.
Pedazo de cielo abrázame fuerte.
Ten miedo de mayo y ten miedo de mi.
Estamos solos otra vez, o siempre, como en el principio.
Resguárdame del viento en una esquinita de tu piel.
Con amigos no
A cada paso era la misma pregunta que retumbaba en mis botas. Supongo que en las tuyas también habrá retumbado alguna vez."Qué hago mal?".
Pongo buena onda, hablo, me expreso, digo lo que pienso en la forma mas delicada cuando se trata de asuntos complicados para algunos, hirientes tal vez.Termino siendo siempre la misma estúpida, por H o por B. Pero siempre la estúpida soy yo.Es que si una vez hiciste lo que no debías con un amigo, dejame decirte que tu vida ya no va a ser la misma.Lamentablemente aca no voy a decir "para bien o para mal", porque siempre va a ser "para mal".Entonces, una se esfuerza en hacer que las cosas de a poquito vuelvan a la normalidad y todo se estropea otra vez. La normalidad ahora es caótica.Y por qué?Porque si a tu amigo algo de afecto le tenés (ni hablemos de querer) y tenés ganas de verlo para charlar, para que te haga companía (para eso son los amigos), ya no podés.El va a pensar que lo querés ver para otra cosa, y vos no vas a saber cómo explicarle que no querés nada más con él. Porque es tu amigo, porque te importa lo que siente, porque te duele en el alma que sufra por tu culpa.Pero claro! El es el macho de la película, el no sufre, ni llora y si se arrepiente de lo que hizo lo deja todo en el pasado como si ya nada importara y te trata como siempre.MENTIRA!El es el que no te puede mirar fijo a los ojos, el que empieza a caminar de acá para allá si estás hablando con otro. Pero jamás te va a decir cosas como esas, porque el tiene que mantener su hombría, su maldita hombría que a los ojos de una mujer no le sirve para nada, solo lo opacan.Lo que pasó fue que me invitó a una fiesta y ni se me acercó, entonces, como siempre somos las que no podemos decidir por nuestros propios sentimientos y pensamientos, me jugué a irme.Simplemente me aburría y me fui a hacerme un poco de honor por bancarme el bajón solita.Y qué pasa? LLegaste sola, te quedaste 15 minutos (hasta creo que es demasiado) agarraste tus cosas y dijiste "chau, me abrís?" y él, y ellos se quedan helados con sus tragos en las manos diciéndote cuando vuelven a tierra "ya te vas?".Es que ellos no entienden que te vas cuando acabas de llegar sabiendo que te bancas caminar unas 15 cuadras para ir al centro y hace frío. Yo me lo banco, y lo hice.Me fui sola a un bar, y la gente de pueblo es terrible y observa y piensa seguro, qué hace una chica como yo sola en un bar.Las opciones no son muchas, y creo que a muchos eso les pesa.Una intenta sacar partido de cada situación, y el estar sola y desolada muchas veces ayuda.Pero él se quedó pensando qué te pasó que te fuiste, y piensa que te enojaste y te manda un mensaje preocupado preguntándote donde estás.Estaría buenísimo no contestar, pero una contesta y se hace la superada, como si andar sola a las 5 de la maniana fuera una aventura divina.Te terminás encontrando con él y se van a un boliche, y te aburrís como un hongo, porque él es tu amigo, pero casi no te habla, y vos no tenés ganas de hacerle de entretenimiento.Lo peor no es aburrirse después de haber recorrido medio pueblo en soledad a la madrugada, no,no.Lo peor siempre está por venir, y vienen sus amigos, que encima te conocen y saben esa historia entre él y vos.Y los hombres son tan malos para comunicarse y hasta lo exageran porque les debe parecer divertido ser tan infantiles y murmurar entre ellos sobre vos (sabés que es sobre vos) y sobre él y dicen cosas como "los dejamos solos?" "hu vinimos a arruinarte el chamuyo".No muchachos, las cosas no son así. Así no lo ayudan nada.Así una solo quiere desaparecer y no ser vista nunca más.Y dije que las cosas siempre empeoran.El debe sentir algo de culpa, o realmente es caballero y te acompania unas cuadras para que vos que te comiste el garrón de andar sola y que fuiste a la fiesta porque él te invitó, te tomés un taxi.Van caminando conversando, un buen comienzo para algo que vaa durar tan pero tan poco, y en eso te encontrás con los otros amigos en la cuadra de enfrente.Momento catastrófico se te presenta.Empiezan las risas y las cargadas simplemente porque vos y él están caminando juntos. Claro, una tiene que entender que aunque esten a 10 metros en la misma cuadra ya te van a decir algo. Jodete, lo hubieses pensado antes cuando estuviste con quién no debías.Es todo un dilema tomar una postura. O ponés cara de lady y hacés que nada te importa, o seguís de largo y no saludás, o liberás tu ira.Preferí ser una lady e ir a saludar como si nada estuviera afectándome.Así siendo una diva, me tomé un taxi y saludé apurada. Porque según lo quehabías acordado con tu seudo amigo era quete acompaniaba a tomar un taxi, aunque sabés que debajo de la manga tenía otro plan.Y la carne es débil, y la soledad nos hace vulnerables, y ya fuimos estúpidas una y mil veces.Mas vale irse y no ser estúpida mil y una vez.
Pongo buena onda, hablo, me expreso, digo lo que pienso en la forma mas delicada cuando se trata de asuntos complicados para algunos, hirientes tal vez.Termino siendo siempre la misma estúpida, por H o por B. Pero siempre la estúpida soy yo.Es que si una vez hiciste lo que no debías con un amigo, dejame decirte que tu vida ya no va a ser la misma.Lamentablemente aca no voy a decir "para bien o para mal", porque siempre va a ser "para mal".Entonces, una se esfuerza en hacer que las cosas de a poquito vuelvan a la normalidad y todo se estropea otra vez. La normalidad ahora es caótica.Y por qué?Porque si a tu amigo algo de afecto le tenés (ni hablemos de querer) y tenés ganas de verlo para charlar, para que te haga companía (para eso son los amigos), ya no podés.El va a pensar que lo querés ver para otra cosa, y vos no vas a saber cómo explicarle que no querés nada más con él. Porque es tu amigo, porque te importa lo que siente, porque te duele en el alma que sufra por tu culpa.Pero claro! El es el macho de la película, el no sufre, ni llora y si se arrepiente de lo que hizo lo deja todo en el pasado como si ya nada importara y te trata como siempre.MENTIRA!El es el que no te puede mirar fijo a los ojos, el que empieza a caminar de acá para allá si estás hablando con otro. Pero jamás te va a decir cosas como esas, porque el tiene que mantener su hombría, su maldita hombría que a los ojos de una mujer no le sirve para nada, solo lo opacan.Lo que pasó fue que me invitó a una fiesta y ni se me acercó, entonces, como siempre somos las que no podemos decidir por nuestros propios sentimientos y pensamientos, me jugué a irme.Simplemente me aburría y me fui a hacerme un poco de honor por bancarme el bajón solita.Y qué pasa? LLegaste sola, te quedaste 15 minutos (hasta creo que es demasiado) agarraste tus cosas y dijiste "chau, me abrís?" y él, y ellos se quedan helados con sus tragos en las manos diciéndote cuando vuelven a tierra "ya te vas?".Es que ellos no entienden que te vas cuando acabas de llegar sabiendo que te bancas caminar unas 15 cuadras para ir al centro y hace frío. Yo me lo banco, y lo hice.Me fui sola a un bar, y la gente de pueblo es terrible y observa y piensa seguro, qué hace una chica como yo sola en un bar.Las opciones no son muchas, y creo que a muchos eso les pesa.Una intenta sacar partido de cada situación, y el estar sola y desolada muchas veces ayuda.Pero él se quedó pensando qué te pasó que te fuiste, y piensa que te enojaste y te manda un mensaje preocupado preguntándote donde estás.Estaría buenísimo no contestar, pero una contesta y se hace la superada, como si andar sola a las 5 de la maniana fuera una aventura divina.Te terminás encontrando con él y se van a un boliche, y te aburrís como un hongo, porque él es tu amigo, pero casi no te habla, y vos no tenés ganas de hacerle de entretenimiento.Lo peor no es aburrirse después de haber recorrido medio pueblo en soledad a la madrugada, no,no.Lo peor siempre está por venir, y vienen sus amigos, que encima te conocen y saben esa historia entre él y vos.Y los hombres son tan malos para comunicarse y hasta lo exageran porque les debe parecer divertido ser tan infantiles y murmurar entre ellos sobre vos (sabés que es sobre vos) y sobre él y dicen cosas como "los dejamos solos?" "hu vinimos a arruinarte el chamuyo".No muchachos, las cosas no son así. Así no lo ayudan nada.Así una solo quiere desaparecer y no ser vista nunca más.Y dije que las cosas siempre empeoran.El debe sentir algo de culpa, o realmente es caballero y te acompania unas cuadras para que vos que te comiste el garrón de andar sola y que fuiste a la fiesta porque él te invitó, te tomés un taxi.Van caminando conversando, un buen comienzo para algo que vaa durar tan pero tan poco, y en eso te encontrás con los otros amigos en la cuadra de enfrente.Momento catastrófico se te presenta.Empiezan las risas y las cargadas simplemente porque vos y él están caminando juntos. Claro, una tiene que entender que aunque esten a 10 metros en la misma cuadra ya te van a decir algo. Jodete, lo hubieses pensado antes cuando estuviste con quién no debías.Es todo un dilema tomar una postura. O ponés cara de lady y hacés que nada te importa, o seguís de largo y no saludás, o liberás tu ira.Preferí ser una lady e ir a saludar como si nada estuviera afectándome.Así siendo una diva, me tomé un taxi y saludé apurada. Porque según lo quehabías acordado con tu seudo amigo era quete acompaniaba a tomar un taxi, aunque sabés que debajo de la manga tenía otro plan.Y la carne es débil, y la soledad nos hace vulnerables, y ya fuimos estúpidas una y mil veces.Mas vale irse y no ser estúpida mil y una vez.
Trampa y codicia
Has aparecido en esta historia tan clandestino como nunca lo hubiese querido.
Tantos secretos, tantas palabras ocultas en tu forma de hablar, por miedo a mí, o más, a tí mismo.
Cobarde has sido, teniendo en tus hombros y luego en los míos esas inciertas inventivas.
Tus ojos enigmáticos, traicioneros, me mantuvieron vinculada a ti, por horas incesantes, por dias temerarios.
Se manifestó ese cielo azucarado una madruga inédita cuando yo no pude porfiar en abrir la puerta.
Así eres, un escritor que no ha publicado nunca nada, ni para mí, ni para mi vida.
Y siendo tan desconocido tras esa túnica imaginaria te has creído hasta astuto con tus jugadas.
Cuántos detalles pintaron este cuadro de acuarelas y caricias estando al filo de mi querer.
No supe ser taimada contigo y darme cuenta que eres dos al mismo tiempo: codicioso y tramposo.
Y recuerdo esa farola color caramelo y tus sonrisas simpáticas se vuelven gélidas en mi mente tras cada minuto.
No me necesitas, no precisas nada de mí.
Más bien te hacía falta un abrazo y algo que por segundos pudiera turbar tu vista urgida de fascinación.
Ya no eres bienvenido ni trayendo el pedido de perdón y te hablaré una vez solamente para que sientas lo que significa "reflexión".
No te haré sombra, no te dejaré ciego de ninguna forma, pero limpiaré mi hábito innato de quedar obnubilada por cualquier potencial.
Tantos secretos, tantas palabras ocultas en tu forma de hablar, por miedo a mí, o más, a tí mismo.
Cobarde has sido, teniendo en tus hombros y luego en los míos esas inciertas inventivas.
Tus ojos enigmáticos, traicioneros, me mantuvieron vinculada a ti, por horas incesantes, por dias temerarios.
Se manifestó ese cielo azucarado una madruga inédita cuando yo no pude porfiar en abrir la puerta.
Así eres, un escritor que no ha publicado nunca nada, ni para mí, ni para mi vida.
Y siendo tan desconocido tras esa túnica imaginaria te has creído hasta astuto con tus jugadas.
Cuántos detalles pintaron este cuadro de acuarelas y caricias estando al filo de mi querer.
No supe ser taimada contigo y darme cuenta que eres dos al mismo tiempo: codicioso y tramposo.
Y recuerdo esa farola color caramelo y tus sonrisas simpáticas se vuelven gélidas en mi mente tras cada minuto.
No me necesitas, no precisas nada de mí.
Más bien te hacía falta un abrazo y algo que por segundos pudiera turbar tu vista urgida de fascinación.
Ya no eres bienvenido ni trayendo el pedido de perdón y te hablaré una vez solamente para que sientas lo que significa "reflexión".
No te haré sombra, no te dejaré ciego de ninguna forma, pero limpiaré mi hábito innato de quedar obnubilada por cualquier potencial.
Asuntos complicados
Compliquemos los asuntos que así son más amenos.
Ya estoy cansada que te pasees en mis pensamientos,
te traigo conmigo hasta en mis huesos.
No porque quiera, sino porque tiemblan.
Tráiganme dudas que me dejen sin sueño,
que aparezca una respuesta que así yo no sigo.
Podrías verme en el brillo de tan solo una luna.
Vos. Él.
Me sentirías en la suavidad de tu cama una noche de invierno.
Elocuente. Apasionante.
Se iría toda esta locura entre no quererte acá sin permiso
y pedirte que me hagas sonreír como cuando aparecés.
Compliquemos los asuntos que así no los entiendo.
Ya estoy cansada que te pasees en mis pensamientos,
te traigo conmigo hasta en mis huesos.
No porque quiera, sino porque tiemblan.
Tráiganme dudas que me dejen sin sueño,
que aparezca una respuesta que así yo no sigo.
Podrías verme en el brillo de tan solo una luna.
Vos. Él.
Me sentirías en la suavidad de tu cama una noche de invierno.
Elocuente. Apasionante.
Se iría toda esta locura entre no quererte acá sin permiso
y pedirte que me hagas sonreír como cuando aparecés.
Compliquemos los asuntos que así no los entiendo.
Extravagante boicot
Me sobran los pensamientos, me sofocan, me arrinconan.
Me quedo atada en balbuceos, se forma un exquisito ballet.
Se conmueven mis oídos, se confunden el mar y tus perdidos sonidos.
Me estimulan esos ojos verdes, los tuyos se enfurecerían de verlos.
Sé quién querías ser vos, sé quién soy yo, y hasta tal vez sé quién es él.
Me salpica las manos de ternura, sarpullen las tuyas de amargura.
Se transforma este trastorno, se triplica mi usura.
Se zambulle toda mi locura en tu apoteosis, extravagante boicot.
Me quedo atada en balbuceos, se forma un exquisito ballet.
Se conmueven mis oídos, se confunden el mar y tus perdidos sonidos.
Me estimulan esos ojos verdes, los tuyos se enfurecerían de verlos.
Sé quién querías ser vos, sé quién soy yo, y hasta tal vez sé quién es él.
Me salpica las manos de ternura, sarpullen las tuyas de amargura.
Se transforma este trastorno, se triplica mi usura.
Se zambulle toda mi locura en tu apoteosis, extravagante boicot.
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