(Trozos de canciones que de alguna manera me recuerdan esto que no sé qué es)
Busco remedio para este dolor
Me han herido y tal vez fuiste tú...
Somos como el tiempo perdido,
como palabras dichas al oído de nadie.
Tengo una mala noticia, no fue de casualidad.
Como vi que eras sincero en tus ojos me perdí.
Yo quería que nos pasara y tú lo dejaste pasar.
De repente tengo el corazón vencido por tu ausencia,
y de repente veo que vuelves tus ojos hacia mí.
Mis lágrimas son charquitos que caen a mis pies.
No cometas el crimen varón si no vas a cumplir la condena.
Por eso jura que no tienes miedo,
que no es una locura repetir te quiero.
Yo tengo un corazón que quiere hundir mi cuerpo
en los mares de ilusión.
Tiemblo de nervios de pensar que pudiera tocar tu alma.
Razón y piel, difícil mezcla,
No me niegues que me buscaste.
Me acostumbre a sufrir y a no cambiarte por ninguno.
El mundo parece distinto cuando no estás junto a mí.
Y todo por no hacerme un poco de caso,
Préstame tu boca.
Pedazo de cielo abrázame fuerte.
Ten miedo de mayo y ten miedo de mi.
Estamos solos otra vez, o siempre, como en el principio.
Resguárdame del viento en una esquinita de tu piel.
Con amigos no
A cada paso era la misma pregunta que retumbaba en mis botas. Supongo que en las tuyas también habrá retumbado alguna vez."Qué hago mal?".
Pongo buena onda, hablo, me expreso, digo lo que pienso en la forma mas delicada cuando se trata de asuntos complicados para algunos, hirientes tal vez.Termino siendo siempre la misma estúpida, por H o por B. Pero siempre la estúpida soy yo.Es que si una vez hiciste lo que no debías con un amigo, dejame decirte que tu vida ya no va a ser la misma.Lamentablemente aca no voy a decir "para bien o para mal", porque siempre va a ser "para mal".Entonces, una se esfuerza en hacer que las cosas de a poquito vuelvan a la normalidad y todo se estropea otra vez. La normalidad ahora es caótica.Y por qué?Porque si a tu amigo algo de afecto le tenés (ni hablemos de querer) y tenés ganas de verlo para charlar, para que te haga companía (para eso son los amigos), ya no podés.El va a pensar que lo querés ver para otra cosa, y vos no vas a saber cómo explicarle que no querés nada más con él. Porque es tu amigo, porque te importa lo que siente, porque te duele en el alma que sufra por tu culpa.Pero claro! El es el macho de la película, el no sufre, ni llora y si se arrepiente de lo que hizo lo deja todo en el pasado como si ya nada importara y te trata como siempre.MENTIRA!El es el que no te puede mirar fijo a los ojos, el que empieza a caminar de acá para allá si estás hablando con otro. Pero jamás te va a decir cosas como esas, porque el tiene que mantener su hombría, su maldita hombría que a los ojos de una mujer no le sirve para nada, solo lo opacan.Lo que pasó fue que me invitó a una fiesta y ni se me acercó, entonces, como siempre somos las que no podemos decidir por nuestros propios sentimientos y pensamientos, me jugué a irme.Simplemente me aburría y me fui a hacerme un poco de honor por bancarme el bajón solita.Y qué pasa? LLegaste sola, te quedaste 15 minutos (hasta creo que es demasiado) agarraste tus cosas y dijiste "chau, me abrís?" y él, y ellos se quedan helados con sus tragos en las manos diciéndote cuando vuelven a tierra "ya te vas?".Es que ellos no entienden que te vas cuando acabas de llegar sabiendo que te bancas caminar unas 15 cuadras para ir al centro y hace frío. Yo me lo banco, y lo hice.Me fui sola a un bar, y la gente de pueblo es terrible y observa y piensa seguro, qué hace una chica como yo sola en un bar.Las opciones no son muchas, y creo que a muchos eso les pesa.Una intenta sacar partido de cada situación, y el estar sola y desolada muchas veces ayuda.Pero él se quedó pensando qué te pasó que te fuiste, y piensa que te enojaste y te manda un mensaje preocupado preguntándote donde estás.Estaría buenísimo no contestar, pero una contesta y se hace la superada, como si andar sola a las 5 de la maniana fuera una aventura divina.Te terminás encontrando con él y se van a un boliche, y te aburrís como un hongo, porque él es tu amigo, pero casi no te habla, y vos no tenés ganas de hacerle de entretenimiento.Lo peor no es aburrirse después de haber recorrido medio pueblo en soledad a la madrugada, no,no.Lo peor siempre está por venir, y vienen sus amigos, que encima te conocen y saben esa historia entre él y vos.Y los hombres son tan malos para comunicarse y hasta lo exageran porque les debe parecer divertido ser tan infantiles y murmurar entre ellos sobre vos (sabés que es sobre vos) y sobre él y dicen cosas como "los dejamos solos?" "hu vinimos a arruinarte el chamuyo".No muchachos, las cosas no son así. Así no lo ayudan nada.Así una solo quiere desaparecer y no ser vista nunca más.Y dije que las cosas siempre empeoran.El debe sentir algo de culpa, o realmente es caballero y te acompania unas cuadras para que vos que te comiste el garrón de andar sola y que fuiste a la fiesta porque él te invitó, te tomés un taxi.Van caminando conversando, un buen comienzo para algo que vaa durar tan pero tan poco, y en eso te encontrás con los otros amigos en la cuadra de enfrente.Momento catastrófico se te presenta.Empiezan las risas y las cargadas simplemente porque vos y él están caminando juntos. Claro, una tiene que entender que aunque esten a 10 metros en la misma cuadra ya te van a decir algo. Jodete, lo hubieses pensado antes cuando estuviste con quién no debías.Es todo un dilema tomar una postura. O ponés cara de lady y hacés que nada te importa, o seguís de largo y no saludás, o liberás tu ira.Preferí ser una lady e ir a saludar como si nada estuviera afectándome.Así siendo una diva, me tomé un taxi y saludé apurada. Porque según lo quehabías acordado con tu seudo amigo era quete acompaniaba a tomar un taxi, aunque sabés que debajo de la manga tenía otro plan.Y la carne es débil, y la soledad nos hace vulnerables, y ya fuimos estúpidas una y mil veces.Mas vale irse y no ser estúpida mil y una vez.
Pongo buena onda, hablo, me expreso, digo lo que pienso en la forma mas delicada cuando se trata de asuntos complicados para algunos, hirientes tal vez.Termino siendo siempre la misma estúpida, por H o por B. Pero siempre la estúpida soy yo.Es que si una vez hiciste lo que no debías con un amigo, dejame decirte que tu vida ya no va a ser la misma.Lamentablemente aca no voy a decir "para bien o para mal", porque siempre va a ser "para mal".Entonces, una se esfuerza en hacer que las cosas de a poquito vuelvan a la normalidad y todo se estropea otra vez. La normalidad ahora es caótica.Y por qué?Porque si a tu amigo algo de afecto le tenés (ni hablemos de querer) y tenés ganas de verlo para charlar, para que te haga companía (para eso son los amigos), ya no podés.El va a pensar que lo querés ver para otra cosa, y vos no vas a saber cómo explicarle que no querés nada más con él. Porque es tu amigo, porque te importa lo que siente, porque te duele en el alma que sufra por tu culpa.Pero claro! El es el macho de la película, el no sufre, ni llora y si se arrepiente de lo que hizo lo deja todo en el pasado como si ya nada importara y te trata como siempre.MENTIRA!El es el que no te puede mirar fijo a los ojos, el que empieza a caminar de acá para allá si estás hablando con otro. Pero jamás te va a decir cosas como esas, porque el tiene que mantener su hombría, su maldita hombría que a los ojos de una mujer no le sirve para nada, solo lo opacan.Lo que pasó fue que me invitó a una fiesta y ni se me acercó, entonces, como siempre somos las que no podemos decidir por nuestros propios sentimientos y pensamientos, me jugué a irme.Simplemente me aburría y me fui a hacerme un poco de honor por bancarme el bajón solita.Y qué pasa? LLegaste sola, te quedaste 15 minutos (hasta creo que es demasiado) agarraste tus cosas y dijiste "chau, me abrís?" y él, y ellos se quedan helados con sus tragos en las manos diciéndote cuando vuelven a tierra "ya te vas?".Es que ellos no entienden que te vas cuando acabas de llegar sabiendo que te bancas caminar unas 15 cuadras para ir al centro y hace frío. Yo me lo banco, y lo hice.Me fui sola a un bar, y la gente de pueblo es terrible y observa y piensa seguro, qué hace una chica como yo sola en un bar.Las opciones no son muchas, y creo que a muchos eso les pesa.Una intenta sacar partido de cada situación, y el estar sola y desolada muchas veces ayuda.Pero él se quedó pensando qué te pasó que te fuiste, y piensa que te enojaste y te manda un mensaje preocupado preguntándote donde estás.Estaría buenísimo no contestar, pero una contesta y se hace la superada, como si andar sola a las 5 de la maniana fuera una aventura divina.Te terminás encontrando con él y se van a un boliche, y te aburrís como un hongo, porque él es tu amigo, pero casi no te habla, y vos no tenés ganas de hacerle de entretenimiento.Lo peor no es aburrirse después de haber recorrido medio pueblo en soledad a la madrugada, no,no.Lo peor siempre está por venir, y vienen sus amigos, que encima te conocen y saben esa historia entre él y vos.Y los hombres son tan malos para comunicarse y hasta lo exageran porque les debe parecer divertido ser tan infantiles y murmurar entre ellos sobre vos (sabés que es sobre vos) y sobre él y dicen cosas como "los dejamos solos?" "hu vinimos a arruinarte el chamuyo".No muchachos, las cosas no son así. Así no lo ayudan nada.Así una solo quiere desaparecer y no ser vista nunca más.Y dije que las cosas siempre empeoran.El debe sentir algo de culpa, o realmente es caballero y te acompania unas cuadras para que vos que te comiste el garrón de andar sola y que fuiste a la fiesta porque él te invitó, te tomés un taxi.Van caminando conversando, un buen comienzo para algo que vaa durar tan pero tan poco, y en eso te encontrás con los otros amigos en la cuadra de enfrente.Momento catastrófico se te presenta.Empiezan las risas y las cargadas simplemente porque vos y él están caminando juntos. Claro, una tiene que entender que aunque esten a 10 metros en la misma cuadra ya te van a decir algo. Jodete, lo hubieses pensado antes cuando estuviste con quién no debías.Es todo un dilema tomar una postura. O ponés cara de lady y hacés que nada te importa, o seguís de largo y no saludás, o liberás tu ira.Preferí ser una lady e ir a saludar como si nada estuviera afectándome.Así siendo una diva, me tomé un taxi y saludé apurada. Porque según lo quehabías acordado con tu seudo amigo era quete acompaniaba a tomar un taxi, aunque sabés que debajo de la manga tenía otro plan.Y la carne es débil, y la soledad nos hace vulnerables, y ya fuimos estúpidas una y mil veces.Mas vale irse y no ser estúpida mil y una vez.
Trampa y codicia
Has aparecido en esta historia tan clandestino como nunca lo hubiese querido.
Tantos secretos, tantas palabras ocultas en tu forma de hablar, por miedo a mí, o más, a tí mismo.
Cobarde has sido, teniendo en tus hombros y luego en los míos esas inciertas inventivas.
Tus ojos enigmáticos, traicioneros, me mantuvieron vinculada a ti, por horas incesantes, por dias temerarios.
Se manifestó ese cielo azucarado una madruga inédita cuando yo no pude porfiar en abrir la puerta.
Así eres, un escritor que no ha publicado nunca nada, ni para mí, ni para mi vida.
Y siendo tan desconocido tras esa túnica imaginaria te has creído hasta astuto con tus jugadas.
Cuántos detalles pintaron este cuadro de acuarelas y caricias estando al filo de mi querer.
No supe ser taimada contigo y darme cuenta que eres dos al mismo tiempo: codicioso y tramposo.
Y recuerdo esa farola color caramelo y tus sonrisas simpáticas se vuelven gélidas en mi mente tras cada minuto.
No me necesitas, no precisas nada de mí.
Más bien te hacía falta un abrazo y algo que por segundos pudiera turbar tu vista urgida de fascinación.
Ya no eres bienvenido ni trayendo el pedido de perdón y te hablaré una vez solamente para que sientas lo que significa "reflexión".
No te haré sombra, no te dejaré ciego de ninguna forma, pero limpiaré mi hábito innato de quedar obnubilada por cualquier potencial.
Tantos secretos, tantas palabras ocultas en tu forma de hablar, por miedo a mí, o más, a tí mismo.
Cobarde has sido, teniendo en tus hombros y luego en los míos esas inciertas inventivas.
Tus ojos enigmáticos, traicioneros, me mantuvieron vinculada a ti, por horas incesantes, por dias temerarios.
Se manifestó ese cielo azucarado una madruga inédita cuando yo no pude porfiar en abrir la puerta.
Así eres, un escritor que no ha publicado nunca nada, ni para mí, ni para mi vida.
Y siendo tan desconocido tras esa túnica imaginaria te has creído hasta astuto con tus jugadas.
Cuántos detalles pintaron este cuadro de acuarelas y caricias estando al filo de mi querer.
No supe ser taimada contigo y darme cuenta que eres dos al mismo tiempo: codicioso y tramposo.
Y recuerdo esa farola color caramelo y tus sonrisas simpáticas se vuelven gélidas en mi mente tras cada minuto.
No me necesitas, no precisas nada de mí.
Más bien te hacía falta un abrazo y algo que por segundos pudiera turbar tu vista urgida de fascinación.
Ya no eres bienvenido ni trayendo el pedido de perdón y te hablaré una vez solamente para que sientas lo que significa "reflexión".
No te haré sombra, no te dejaré ciego de ninguna forma, pero limpiaré mi hábito innato de quedar obnubilada por cualquier potencial.
Asuntos complicados
Compliquemos los asuntos que así son más amenos.
Ya estoy cansada que te pasees en mis pensamientos,
te traigo conmigo hasta en mis huesos.
No porque quiera, sino porque tiemblan.
Tráiganme dudas que me dejen sin sueño,
que aparezca una respuesta que así yo no sigo.
Podrías verme en el brillo de tan solo una luna.
Vos. Él.
Me sentirías en la suavidad de tu cama una noche de invierno.
Elocuente. Apasionante.
Se iría toda esta locura entre no quererte acá sin permiso
y pedirte que me hagas sonreír como cuando aparecés.
Compliquemos los asuntos que así no los entiendo.
Ya estoy cansada que te pasees en mis pensamientos,
te traigo conmigo hasta en mis huesos.
No porque quiera, sino porque tiemblan.
Tráiganme dudas que me dejen sin sueño,
que aparezca una respuesta que así yo no sigo.
Podrías verme en el brillo de tan solo una luna.
Vos. Él.
Me sentirías en la suavidad de tu cama una noche de invierno.
Elocuente. Apasionante.
Se iría toda esta locura entre no quererte acá sin permiso
y pedirte que me hagas sonreír como cuando aparecés.
Compliquemos los asuntos que así no los entiendo.
Extravagante boicot
Me sobran los pensamientos, me sofocan, me arrinconan.
Me quedo atada en balbuceos, se forma un exquisito ballet.
Se conmueven mis oídos, se confunden el mar y tus perdidos sonidos.
Me estimulan esos ojos verdes, los tuyos se enfurecerían de verlos.
Sé quién querías ser vos, sé quién soy yo, y hasta tal vez sé quién es él.
Me salpica las manos de ternura, sarpullen las tuyas de amargura.
Se transforma este trastorno, se triplica mi usura.
Se zambulle toda mi locura en tu apoteosis, extravagante boicot.
Me quedo atada en balbuceos, se forma un exquisito ballet.
Se conmueven mis oídos, se confunden el mar y tus perdidos sonidos.
Me estimulan esos ojos verdes, los tuyos se enfurecerían de verlos.
Sé quién querías ser vos, sé quién soy yo, y hasta tal vez sé quién es él.
Me salpica las manos de ternura, sarpullen las tuyas de amargura.
Se transforma este trastorno, se triplica mi usura.
Se zambulle toda mi locura en tu apoteosis, extravagante boicot.
Princesa
A ella le decían linda. Entre otras cosas.
Le dijeron hermosa un par de veces pero una más memorable, la primera vez, fue un sureño de ojos oscuros y mirada apacible, y fue lo primero que le dijo y así la cautivó.
Tal vez el primer amor, algo inconcreto, pero algo de amor había, en cierta forma, en aquella forma. Una manera de quererse sin besos, de miradas y palabras cerca de la playa, de encontrarse de casualidad en aquella peatonal cuando estaba por esconderse el sol.
Y ella lo quiso porque lloró por él, y por ella, y por la lejanía y por esos besos que jamás se dieron, un año entero, cada noche le lloró.
Hasta princesa le dijeron. Su padre se lo decía, que ella tenía la gracia de una princesa, todavía se pregunta qué significa eso. Y un estúpido se lo dijo también, uno de tantos que conocía a la distancia, uno de los cuales se enamoró por solo imaginarlo.
Es que ella tenía esa facilidad, de inventar cosas en su mente y en su corazón y de enamorarse de las ideas, de los sueños que se le hilaban con palabras y ruidos y voces.
Se le solía escuchar decir algunas veces “¿de qué me sirve lo de linda?”.
La verdad es que todavía de nada le sirvió.
Y lo de princesa, hasta hoy, mejor ni decir lo que piensa, solo por respeto al padre.
Princesas eran las de los cuentos, las que jamás existieron. Las que tenían temores y ahí estaba siempre, en el momento justo, previo al llanto, al peligro, aquel hombre. Princesas eran las que eran amadas por ese hombre, o dos normalmente: el bueno, y el malo, que de hecho el que la amaba siempre era el bueno, no como la vida real.
La vida real viene con el hombre bueno, que si es realmente bueno te deja pasar y se deja pasar la vida sin darse cuenta que te quiere, o si es bueno, una no lo quiere porque no es como el príncipe.
El hombre malo es el que nos envuelve y nos deja, así sin más, sin explicar nada, que se va en busca de algo más preciado que una, por el poder u otras mujeres.
Tal vez haya tenido ella un príncipe alguna vez, que duró setecientos días aquel amor. Ese amor tan infantil por un lado, tan apasionado por otro. Entonces tal vez fue ahí que ella fue princesa, porque él estaba y sino estaba, eso él quería, estar con ella mañana, tarde y noche. Cada día.
Las princesas que existieron, no como los cuentos, eran las que lloraron más de lo que rieron, las que fueron engañadas y engañaron también. Las que tuvieron hijos por la descendencia, las que en realidad amaban al hombre menos nombrado en la cena, más llamado en sus mentes, las que lucían hermosas por fuera todos los días y muy pocas personas conocieron sus penas más íntimas.
A esta mujer de veinte y un par de años lo de linda no es de servirle, ni convencerle. A ella no le sirve, no lo cree, y aunque lo creyera de todos modos, lo que ella quiere es lo que tiene una princesa de cuentos. Las princesas que son lindas y no solo eso, son buenas e inteligentes, tienen suerte y fortuna y vencen enemigos, y brujas y tienen príncipe e hijos, que serán luego principitos.
Lo lindo por fuera siempre se irá. Queda sólo el brillo de los ojos de una vida feliz y los recuerdos que inundan el alma de alegría y satisfacción.
El ser amada de por vida y sin recetas, eso sí te hace ser linda y princesa.
Le dijeron hermosa un par de veces pero una más memorable, la primera vez, fue un sureño de ojos oscuros y mirada apacible, y fue lo primero que le dijo y así la cautivó.
Tal vez el primer amor, algo inconcreto, pero algo de amor había, en cierta forma, en aquella forma. Una manera de quererse sin besos, de miradas y palabras cerca de la playa, de encontrarse de casualidad en aquella peatonal cuando estaba por esconderse el sol.
Y ella lo quiso porque lloró por él, y por ella, y por la lejanía y por esos besos que jamás se dieron, un año entero, cada noche le lloró.
Hasta princesa le dijeron. Su padre se lo decía, que ella tenía la gracia de una princesa, todavía se pregunta qué significa eso. Y un estúpido se lo dijo también, uno de tantos que conocía a la distancia, uno de los cuales se enamoró por solo imaginarlo.
Es que ella tenía esa facilidad, de inventar cosas en su mente y en su corazón y de enamorarse de las ideas, de los sueños que se le hilaban con palabras y ruidos y voces.
Se le solía escuchar decir algunas veces “¿de qué me sirve lo de linda?”.
La verdad es que todavía de nada le sirvió.
Y lo de princesa, hasta hoy, mejor ni decir lo que piensa, solo por respeto al padre.
Princesas eran las de los cuentos, las que jamás existieron. Las que tenían temores y ahí estaba siempre, en el momento justo, previo al llanto, al peligro, aquel hombre. Princesas eran las que eran amadas por ese hombre, o dos normalmente: el bueno, y el malo, que de hecho el que la amaba siempre era el bueno, no como la vida real.
La vida real viene con el hombre bueno, que si es realmente bueno te deja pasar y se deja pasar la vida sin darse cuenta que te quiere, o si es bueno, una no lo quiere porque no es como el príncipe.
El hombre malo es el que nos envuelve y nos deja, así sin más, sin explicar nada, que se va en busca de algo más preciado que una, por el poder u otras mujeres.
Tal vez haya tenido ella un príncipe alguna vez, que duró setecientos días aquel amor. Ese amor tan infantil por un lado, tan apasionado por otro. Entonces tal vez fue ahí que ella fue princesa, porque él estaba y sino estaba, eso él quería, estar con ella mañana, tarde y noche. Cada día.
Las princesas que existieron, no como los cuentos, eran las que lloraron más de lo que rieron, las que fueron engañadas y engañaron también. Las que tuvieron hijos por la descendencia, las que en realidad amaban al hombre menos nombrado en la cena, más llamado en sus mentes, las que lucían hermosas por fuera todos los días y muy pocas personas conocieron sus penas más íntimas.
A esta mujer de veinte y un par de años lo de linda no es de servirle, ni convencerle. A ella no le sirve, no lo cree, y aunque lo creyera de todos modos, lo que ella quiere es lo que tiene una princesa de cuentos. Las princesas que son lindas y no solo eso, son buenas e inteligentes, tienen suerte y fortuna y vencen enemigos, y brujas y tienen príncipe e hijos, que serán luego principitos.
Lo lindo por fuera siempre se irá. Queda sólo el brillo de los ojos de una vida feliz y los recuerdos que inundan el alma de alegría y satisfacción.
El ser amada de por vida y sin recetas, eso sí te hace ser linda y princesa.
Sur
Es este relincho del viento del sur que un ayer te acercaba a mí.
Y yo te necesitaba, sin creerlo, sin pensarlo, te anhelaba inmerso en mi vida.
No estabas más en mis noches oscuras, en este cambio de temperatura en el trinar de mi casa.
Y yo te quería ahí.
Me podrías acompañar ese silencio nocturno de fiesta de grillos, como anoche.
Anoche podrías haberme abrazado.
Y es cuando este soplo de viento cesa, que me deja atenta.
El sol se va escondiendo, ya no se ve desde el patio trasero y se hace respetar el mar,
ya un poco más lejano.
Y es en ese instante en el que dejo de pensar en nada para pensar en todo, en ti, que se siente frío este aire, este relincho de viento del sur, porque caigo en la cuenta que todavía te espero.
Y yo te necesitaba, sin creerlo, sin pensarlo, te anhelaba inmerso en mi vida.
No estabas más en mis noches oscuras, en este cambio de temperatura en el trinar de mi casa.
Y yo te quería ahí.
Me podrías acompañar ese silencio nocturno de fiesta de grillos, como anoche.
Anoche podrías haberme abrazado.
Y es cuando este soplo de viento cesa, que me deja atenta.
El sol se va escondiendo, ya no se ve desde el patio trasero y se hace respetar el mar,
ya un poco más lejano.
Y es en ese instante en el que dejo de pensar en nada para pensar en todo, en ti, que se siente frío este aire, este relincho de viento del sur, porque caigo en la cuenta que todavía te espero.
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