Azor desbañado

Como un azor vuelo en círculos pensando en un anhelo, algo difícil de alcanzar.
Sin dejarme abatir por los constantes asechos del viento me mantengo en alto.
Sigo esperando tu llegada, con tus intrigantes razones, con tus tiernos ojos oscuros.
Sé que vales la pena y que te escondes no muy lejos esperando el momento correcto para comunicarme tu presagio.
En mi cigarro te refugias como niño calmo y me rozas los dedos cuando se dibuja el humo en mi pared vacía.
Eres vos quién está conmigo y se atreve a adornarme el aire.
Confundo tus ojos, en un bar, de vez en cuando, con otros que miran haciéndose los desentendidos, como lo harías tú.
Si pudiera, bien sabes, que ahora mismo me acurrucaría contigo.
Caigo en el error de quererte sin tenerte, de soñarte sin conocerte.
Pero bien sé que no es equivocación, simplemente, prepararme y esperarte.
¿Dónde estás? Dime que vendrás.
Un poco más tarde, un poco menos temprano.
Sólo demuéstrame que vendrás.

Sin tantos riesgos

Sin temerle al fracaso y al ridículo me vi sin pensarlo dos veces, yendo a tu encuentro.

Qué seguridad sentía, mientras convencida, te miraba y te encontraba en aquella imagen casi real.

Era como una ilusión de niña arriesgarse a todo simplemente apostando que eras así, como yo te pensaba.

Te faltó el valor o las ganas por mi, pero sé bien que logré convencerte aunque sea ese instante cuando te aferraste a mi.

Y me sorprendiste con tanta dulzura, cuando se esfumaba ese hombre distante para transformarse en uno que pide a gritos ternura.


Qué fiasco reiterado

Qué alboroto mentiroso, que manera aprisionada de sonreír mientras tú con tu presumida calaña haces jácara una vez al mes, cuando cae en mi ventana un nirvana absolutamente gris.

Que recoveco condenado, que sosiego nocivo provocas en cuestión de minutos, con tu fórmula tan excesiva y por sobre todo, insinuante. Apuesto que piensas que eres una especie de combatiente que tiene como afán conquistarlo todo.

Que alevosía vibrante, que controversia constante es hablarte y mirar tus rasgados ojos oscuros, mientras procuro no sonrojarme y espero que sueltes tu venenosa sonrisa.

Que versión infame, que abandono sincero siento, cuando te excusas y exiges más ventajas sin importar que yo, en el momento en que te vas, caigo en una inmensa ciénaga de soledad.

Presa fácil

Estaba escrito en algún rincón no tan escondido que me decepcionarías,
luego de caer y caer en este enfermizo ensueño.
Como pasó ya mas de una vez,
¿por qué no serías tu también como ellos?
Se fue tu hermosa supuesta atención cuando se esfumaron tus problemas.
No me necesitas ya para calmar tus penas.
Traté, lo juro, de no enredarme, de no querer salvarte.
El amor protector en mí es más fuerte.
No dejé de pensar ni un instante “no sufras más”.
Tu solo te fuiste más allá, profundizando un espacio ya existente.
Inauguraste un vació de sentido en cada maldito solitario latir.
Me dejaste sin siquiera haber venido…
Mira qué mal, ni puedes maniobrar tu poder.
Estaba escrito que no seríamos presas mutuas,
sólo tu me atraparías sin siquiera querer.

Burbuja traicionera

Con templanza intenté deshacerme de esta burbuja de antaño que al azar cayó sobre mí provocando esta herida.
Incitó poderosamente, sin ser excusa, mi aislamiento y mi ceguera frente, ni más ni menos, a mi misma.
Carecía de noción de la complejidad del entramado de su entidad, y me convertí así en dependiente de la dificultad.
Contra mi tendencia a permanecer encarcelada, conocí cada defecto que obstaculizaba mi prosperidad, mientras ella tan inalterable me mantenía cautiva gracias a mi cobardía.
Todo se reducía a la falta de previsión frente a las caídas, disminuyéndose en mi los sentidos y facultades, volviéndome frágil e infantil.
Por coincidencia, tal vez, me elevé y me encontré con tu espectro, ya no más rodeado de ceros, no más sujeto a accesorios no valiosos.

Que jubilosa sería mi vida si pudiera con simpleza diluirme y extenderme hasta reducir el radio que nos separa y tenerte frente a frente, reflejo de mi corazón.

Corazón de ascua

Corazón de ascua es el mío,
que se vuelve incandescente con tus inventivas
pero no produce ninguna llama,
más se inquieta y resplandece
cuando sus latidos hilan una red de utopías.

Déjame dilapidar mi imaginación
Con tus espejismos y fantasmas,
mi única suerte de no poder verte
es tomarte como escolta
de mi desamparado sosiego.

Te advierto con tierna algarabía
que no seas tan melifluo conmigo,
solo me conduces bien despierto
a caer con ansia en todas tus artimañas.

Wasteful of love

I still wait for you sitting here in my weird dark room, but I know what I’m waiting for may never come or will be coming too late. I want no more suppositions.

I think of you as someone so calm and adorn my place with your vague and unstable image. I don’t want to daydream anymore.

I smile because you show yourself so flattering and attract me with softness and tenderness. I don’t want to give up on expecting.

I’ve heard your sleepy voice and made me want to look at you when you wake up in such a lazy way. I want to keep on hearing you.

I have problems to decide whether I love you or not. I wonder if it’s so significant. I am just frightened to take anything for granted.

I don’t want to get away and stop hoping. I want rather to play down the importance of those doubts that only disturb me.

This is how I find myself, snuggled down with my intrigue and waiting for your reasons until you could answer or I admit my foolishness.