Trampa y codicia

Has aparecido en esta historia tan clandestino como nunca lo hubiese querido.
Tantos secretos, tantas palabras ocultas en tu forma de hablar, por miedo a mí, o más, a tí mismo.
Cobarde has sido, teniendo en tus hombros y luego en los míos esas inciertas inventivas.
Tus ojos enigmáticos, traicioneros, me mantuvieron vinculada a ti, por horas incesantes, por dias temerarios.
Se manifestó ese cielo azucarado una madruga inédita cuando yo no pude porfiar en abrir la puerta.
Así eres, un escritor que no ha publicado nunca nada, ni para mí, ni para mi vida.
Y siendo tan desconocido tras esa túnica imaginaria te has creído hasta astuto con tus jugadas.
Cuántos detalles pintaron este cuadro de acuarelas y caricias estando al filo de mi querer.
No supe ser taimada contigo y darme cuenta que eres dos al mismo tiempo: codicioso y tramposo.
Y recuerdo esa farola color caramelo y tus sonrisas simpáticas se vuelven gélidas en mi mente tras cada minuto.
No me necesitas, no precisas nada de mí.
Más bien te hacía falta un abrazo y algo que por segundos pudiera turbar tu vista urgida de fascinación.
Ya no eres bienvenido ni trayendo el pedido de perdón y te hablaré una vez solamente para que sientas lo que significa "reflexión".
No te haré sombra, no te dejaré ciego de ninguna forma, pero limpiaré mi hábito innato de quedar obnubilada por cualquier potencial.

Asuntos complicados

Compliquemos los asuntos que así son más amenos.
Ya estoy cansada que te pasees en mis pensamientos,
te traigo conmigo hasta en mis huesos.
No porque quiera, sino porque tiemblan.
Tráiganme dudas que me dejen sin sueño,
que aparezca una respuesta que así yo no sigo.
Podrías verme en el brillo de tan solo una luna.
Vos. Él.
Me sentirías en la suavidad de tu cama una noche de invierno.
Elocuente. Apasionante.
Se iría toda esta locura entre no quererte acá sin permiso
y pedirte que me hagas sonreír como cuando aparecés.
Compliquemos los asuntos que así no los entiendo.

Extravagante boicot

Me sobran los pensamientos, me sofocan, me arrinconan.
Me quedo atada en balbuceos, se forma un exquisito ballet.
Se conmueven mis oídos, se confunden el mar y tus perdidos sonidos.
Me estimulan esos ojos verdes, los tuyos se enfurecerían de verlos.
Sé quién querías ser vos, sé quién soy yo, y hasta tal vez sé quién es él.
Me salpica las manos de ternura, sarpullen las tuyas de amargura.
Se transforma este trastorno, se triplica mi usura.
Se zambulle toda mi locura en tu apoteosis, extravagante boicot.